Serie A

Atalanta, Lazio y Roma: los aspirantes europeos de la Serie A 2025/26

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Más allá del cuarteto que acapara los focos — Napoli, Inter, Juventus y Milan — la Serie A 2025/26 cuenta con tres clubes que llevan años demostrando que el fútbol italiano no se reduce a cuatro nombres. Atalanta, Lazio y Roma son los aspirantes europeos del calcio, equipos que compiten por las plazas continentales con recursos inferiores a los de los grandes pero con proyectos deportivos que, en distintas fases de madurez, merecen un análisis detenido.

Los tres comparten una ambición — clasificarse para Europa y, una vez allí, dejar huella — pero la persiguen desde modelos muy diferentes. Atalanta ha construido el suyo sobre la cantera y la innovación táctica. Lazio apuesta por la eficiencia financiera y la estabilidad. Roma confía en el poder de su marca, su ciudad y una inversión que busca acelerar plazos. El sueño europeo del calcio medio se juega en Bérgamo, en el Olímpico de Roma y en cada jornada donde estos tres equipos miden sus fuerzas contra los favoritos.

Atalanta: el modelo que asombra a Europa

Atalanta es, posiblemente, la historia más inspiradora del fútbol europeo en la última década. Un club de una ciudad de 120 000 habitantes que compite de tú a tú con los gigantes del continente, que ha llegado a cuartos de final de Champions League y que ha ganado la Europa League. Todo ello con un presupuesto que representa una fracción del de sus rivales directos y con un modelo de gestión que las escuelas de negocio deberían estudiar.

La clave del éxito reciente de Atalanta tiene nombre propio: Gian Piero Gasperini. Durante sus años al frente del equipo, el entrenador convirtió al club en un laboratorio táctico donde la intensidad física, la polivalencia de los jugadores y la presión alta se convirtieron en señas de identidad innegociables. Su legado sigue vivo en Bérgamo: el sistema no dependía de individualidades estelares sino de un colectivo que funcionaba como una máquina bien engrasada, capaz de golear al Bayer Leverkusen un martes y al Napoli un domingo. Aunque Gasperini ha iniciado un nuevo capítulo fuera de Bérgamo, la filosofía que implantó permanece como cimiento del proyecto.

El contexto de la liga favorece a equipos como Atalanta. La Serie A ocupa la segunda posición en el ranking de coeficientes UEFA, por detrás de la Premier League, y llegó a ser primera en la temporada 2023/24 cuando los siete clubes italianos en competiciones europeas superaron la fase de grupos, según UEFA. Atalanta fue parte activa de ese logro, y su contribución al coeficiente es proporcionalmente mayor que la de clubes con plantillas más costosas.

El desafío para Atalanta en 2025/26 es sostener ese nivel sin que la pérdida de jugadores clave — vendidos a clubes más ricos al final de cada ciclo — erosione la competitividad del equipo. El modelo funciona mientras la cantera y los ojeadores sigan encontrando diamantes en bruto que el equipo técnico convierte en futbolistas de élite. Hasta ahora, la cadena no se ha roto.

Lazio: tradición e ilusión en el Olímpico

La Lazio ocupa un lugar singular en el panorama de la Serie A: es un club con un palmarés que incluye dos Scudetti y una Recopa de Europa, pero que opera con un presupuesto significativamente inferior al de los cuatro grandes. La gestión de Claudio Lotito, presidente durante más de dos décadas, ha sido polémica pero innegablemente eficaz en un aspecto: mantener al club competitivo sin acumular deuda.

Los números lo confirman. Según el informe financiero de BS Sport Management para la temporada 2023/24, Lazio registró un beneficio neto de 38,5 millones de euros, la segunda cifra más alta de toda la Serie A solo por detrás de Napoli. En una liga donde la mayoría de los clubes operan en pérdidas, ese dato convierte a Lazio en un modelo de sostenibilidad financiera que pocos pueden replicar.

El modelo tiene un precio deportivo. La política salarial contenida impide a Lazio competir en el mercado de fichajes con Inter o Juventus, y la profundidad de plantilla es limitada. El club depende en gran medida de un bloque de diez o doce jugadores que, cuando están sanos y motivados, pueden ganar a cualquiera, pero que no tiene recambios de nivel equivalente cuando las lesiones o las sanciones aparecen.

En el Olímpico de Roma, Lazio comparte escenario con la Roma en un derby della Capitale que es el otro gran enfrentamiento emocional del calcio romano. La rivalidad entre laziali y romanisti trasciende el fútbol y se vive con una pasión que pocos derbis europeos igualan. Para Lazio, ganar el derby no es solo sumar tres puntos: es reafirmar una identidad que define al club tanto como sus colores.

Roma: reconstrucción y ambición capitalina

La AS Roma afronta la temporada 2025/26 en una fase de reconstrucción que busca conciliar la impaciencia de una de las aficiones más apasionadas de Italia con la necesidad de tiempo para que el proyecto deportivo madure. El club giallorosso ha vivido años de montaña rusa: semifinales de Champions League, fichajes mediáticos, cambios de entrenador y una oscilación entre la euforia y la frustración que define la relación de Roma con su equipo.

La dimensión económica del proyecto es considerable. Según el Deloitte Football Money League de 2025, la Roma facturó 219 millones de euros en 2023/24, una cifra que la sitúa como el quinto club italiano por ingresos y que refleja el potencial comercial de jugar en la capital de Italia. Roma es un escaparate turístico, mediático e institucional que pocas ciudades del mundo pueden ofrecer, y los patrocinadores lo saben: la visibilidad de la marca Roma trasciende el ámbito deportivo.

En lo deportivo, la Roma necesita encontrar estabilidad. Los cambios frecuentes en el banquillo han impedido que se consolide un estilo de juego reconocible, y la plantilla ha sufrido una rotación de efectivos que dificulta la cohesión. El objetivo para esta temporada es claro: asegurar una plaza europea — preferiblemente en la Europa League o la Conference League — y construir una base sobre la que crecer en las próximas campañas.

El proyecto del nuevo estadio, que lleva años de tramitación burocrática, sigue siendo la gran asignatura pendiente. Un recinto propio permitiría a la Roma multiplicar sus ingresos por matchday y reducir la dependencia de los derechos televisivos. Hasta que eso ocurra, el Olímpico cumple su función, pero la brecha con los clubes que ya disfrutan de estadios modernos — Juventus en Italia, decenas en Inglaterra — sigue siendo un lastre competitivo que los números de Deloitte reflejan con claridad.

El sueño europeo del calcio medio se manifiesta de formas distintas en Atalanta, Lazio y Roma, pero los tres clubes comparten un denominador común: demostrar que en la Serie A hay vida más allá de los cuatro nombres que acaparan los titulares. En 2025/26, la pelea por las plazas europeas promete ser tan absorbente como la carrera por el Scudetto.