Serie A

Sassuolo y Cremonese en la Serie A 2025/26: dos caminos de vuelta al gran escenario

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Sassuolo y Cremonese comparten destino en la Serie A 2025/26: ambos son equipos recién ascendidos que regresan a la máxima categoría después de un paréntesis en la Serie B. Pero sus historias son muy diferentes. Sassuolo vuelve tras apenas un año fuera, con la memoria fresca de lo que significa competir en la élite y con un modelo de gestión que lleva una década dando resultados. Cremonese, en cambio, regresa después de dos temporadas de ausencia, con un proyecto más modesto y una tradición en la Serie A que se cuenta con los dedos de una mano.

El desafío para ambos es el mismo: sobrevivir. La Serie A no perdona a los recién llegados con presupuestos limitados, y la historia demuestra que al menos uno de cada tres promovidos desciende inmediatamente. De vuelta al gran escenario, Sassuolo y Cremonese saben que cada punto cuenta y que la permanencia es el único objetivo que importa.

Sassuolo: un año y de vuelta

El descenso de Sassuolo en 2023/24 fue una sorpresa. El club emiliano llevaba once temporadas consecutivas en la Serie A — la racha más larga de su historia — y se había ganado la reputación de ser el ejemplo perfecto de cómo un equipo de ciudad pequeña puede competir entre los grandes con inteligencia, cantera y una dirección deportiva visionaria. Pero la última temporada en la élite fue un desastre: resultados pobres, decisiones tácticas cuestionables y una plantilla que perdió el equilibrio que la había sostenido durante años.

Lo que siguió fue un ejercicio de resiliencia. Sassuolo pasó solo un año en la Serie B antes de conseguir el ascenso directo, un dato que confirma que el descenso fue un accidente puntual y no el síntoma de un declive estructural, según la información recogida por Football Italia. El club no desmanteló su modelo tras bajar: mantuvo la apuesta por la cantera, conservó la estructura técnica y reforzó las posiciones donde la plantilla se había quedado corta.

El modelo Sassuolo merece un análisis detenido. A diferencia de los grandes clubes italianos, que compiten en el mercado de fichajes con cifras de ocho dígitos, Sassuolo ha construido su identidad sobre el desarrollo de jugadores jóvenes, su venta a precios premium y la reinversión de esos beneficios en el primer equipo y en las categorías inferiores. Es un ciclo que ha producido futbolistas que hoy juegan en Inter, Juventus y en ligas de toda Europa, y que ha permitido al club competir en la Serie A con un presupuesto que representa una fracción del de sus rivales directos.

La pregunta para esta temporada es si ese modelo basta para garantizar la permanencia después de un año de interrupción. Los jugadores que subieron con Sassuolo conocen la Serie B, pero no todos han demostrado capacidad para rendir al nivel de la máxima categoría. El cuerpo técnico tendrá que encontrar el equilibrio entre los efectivos que ya estaban y los refuerzos incorporados en verano, un proceso que suele llevar semanas y que, en una liga donde las primeras jornadas marcan tendencias, no admite demasiadas dilaciones.

Cremonese: dos años de travesía

La historia de Cremonese en la Serie A es más breve y más accidentada que la de Sassuolo. El club lombardo consiguió un ascenso sorprendente en 2021/22 tras décadas en las categorías inferiores, pero su paso por la máxima categoría duró un solo curso. La temporada 2022/23 terminó con el descenso, y lo que siguió fueron dos años en la Serie B antes de lograr el regreso.

Esos dos años no fueron un tránsito cómodo. Cremonese tuvo que reconstruir la plantilla casi desde cero después de que varios jugadores con contrato de Serie A abandonaran el club, y la primera temporada en la Serie B fue de adaptación más que de competición real por el ascenso. Fue en el segundo año cuando el proyecto cuajó: una plantilla más cohesionada, un entrenador que entendía la categoría y un final de temporada brillante que devolvió al equipo a donde quería estar.

Cremona es una ciudad de poco más de 70 000 habitantes, conocida por sus violines Stradivarius y por una tradición gastronómica que compite con la de cualquier capital de provincia italiana. El fútbol es un asunto comunitario: el estadio Giovanni Zini, con capacidad para unos 20 000 espectadores, se llena en los partidos grandes y funciona como punto de encuentro social para una ciudad que no tiene muchas otras opciones de entretenimiento a gran escala.

El desafío deportivo de Cremonese es, en muchos sentidos, más pronunciado que el de Sassuolo. Su presupuesto es inferior, su experiencia reciente en la élite fue traumática — solo un año y con descenso inmediato — y la plantilla necesita un proceso de maduración que la Serie A no suele conceder. Cada victoria será celebrada como una hazaña; cada derrota, analizada como un recordatorio de lo que separa a un club de Serie B de uno que pertenece a la máxima categoría de forma estable.

¿Quién tiene más opciones de permanencia?

Las simulaciones de Opta ofrecen una primera respuesta basada en datos. El modelo asigna las mayores probabilidades de descenso a Pisa (38,2 %), pero tanto Sassuolo como Cremonese aparecen en las franjas de riesgo, con porcentajes que los sitúan por debajo de la media de la liga en expectativa de puntos, según beIN Sports. Entre los dos, Sassuolo parte con ventaja: su modelo deportivo está más consolidado, su experiencia reciente en la Serie A es más extensa y su capacidad para retener y desarrollar talento joven le da una flexibilidad que Cremonese no tiene.

Cremonese, por su parte, cuenta con la motivación de quien ya conoce el sabor del descenso inmediato y no quiere repetirlo. La plantilla es más compacta y su estilo de juego — más pragmático que el de Sassuolo — puede ser una ventaja en los partidos donde la supervivencia importa más que el espectáculo.

Luigi De Siervo, CEO de la Lega Serie A y vicepresidente de la World Leagues Association, ha subrayado en múltiples foros la importancia de que las ligas mantengan un ecosistema competitivo donde los clubes pequeños puedan crecer: «Estoy verdaderamente honrado de asumir este rol. En un momento en que el equilibrio del fútbol global cambia constantemente, es crucial que las Ligas tengan una voz cada vez más autorizada e influyente en las mesas de decisión clave». La frase, pronunciada en el contexto de la gobernanza mundial del fútbol, aplica directamente a la realidad de Sassuolo y Cremonese: clubes que necesitan que el sistema les dé oportunidades reales de competir, no solo de participar.

De vuelta al gran escenario, ambos equipos saben que la permanencia se decide en los detalles: un penalti en el minuto 90, una lesión en el momento equivocado, un refuerzo invernal que marca la diferencia. La Serie A no perdona la mediocridad sostenida, pero tampoco castiga el coraje. Y de coraje, tanto Sassuolo como Cremonese tienen de sobra.