Serie A

Historia de la Serie A: desde 1898 hasta el renacimiento moderno

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La Serie A es una de las ligas de fútbol más antiguas del mundo, y su historia es la historia del propio fútbol europeo. Desde los primeros torneos organizados a finales del siglo XIX hasta la liga global que hoy factura miles de millones, el campeonato italiano ha atravesado épocas de gloria, escándalos que sacudieron los cimientos del deporte y un renacimiento que, en 2026, la sitúa como la segunda liga más competitiva de Europa según el coeficiente UEFA.

Recorrer la historia de la Serie A es encontrar nombres que trascienden el fútbol — Meazza, Rivera, Maradona, Maldini —, momentos que definieron generaciones enteras y decisiones institucionales que, para bien o para mal, modelaron el calcio tal como lo conocemos hoy.

Los orígenes: de 1898 a la posguerra

El primer campeonato italiano de fútbol se disputó en 1898, en un formato de torneo de un solo día celebrado en Turín. Genoa ganó aquella edición pionera ante tres rivales, en una competición que poco tenía que ver con la liga de 38 jornadas que conocemos hoy. Los primeros años del fútbol italiano estuvieron dominados por los clubes del norte — Genoa, Pro Vercelli, Juventus —, mientras que el sur del país apenas tenía estructura deportiva organizada.

La Serie A como campeonato nacional de liga única nació en 1929, cuando la Federación Italiana abandonó el formato regional y estableció un torneo de primera división con 18 equipos que jugaban todos contra todos. Fue el inicio de la era moderna del calcio. Juventus dominó la primera década con cinco títulos consecutivos entre 1931 y 1935, estableciendo una hegemonía que se repetiría, con variaciones, a lo largo del siglo.

La Segunda Guerra Mundial interrumpió la competición y dejó al fútbol italiano en ruinas. Pero la reconstrucción fue rápida: el Grande Torino — el equipo de Torino FC que dominó la posguerra con cuatro Scudetti consecutivos — se convirtió en el símbolo de una Italia que resurgía. La tragedia de Superga en 1949, cuando el avión que transportaba al equipo se estrelló contra la basílica turinesa, acabó con aquella generación de futbolistas y dejó una herida que el calcio italiano nunca ha olvidado del todo.

La edad de oro: los años 80 y 90

Si hay una época que define la Serie A en el imaginario colectivo, es la comprendida entre 1980 y 2000. La llegada de Maradona al Napoli, los fichajes de Platini, Van Basten, Gullit y Rijkaard, la rivalidad entre Milan e Inter en los derbis europeos y una concentración de talento que ninguna otra liga del planeta podía igualar convirtieron al calcio italiano en el centro del fútbol mundial.

La Serie A de aquella época era la liga donde todos los grandes querían jugar. Los salarios más altos, los estadios más ruidosos, los entrenadores más innovadores y una cultura táctica que producía debates interminables en televisión y en los bares. El catenaccio dio paso al pressing de Sacchi, que a su vez inspiró una revolución táctica que se extendió por toda Europa. Italia no solo exportaba jugadores: exportaba ideas sobre cómo se debía jugar al fútbol.

Los éxitos europeos respaldaban esa supremacía. Entre 1989 y 1998, equipos italianos ganaron o disputaron la final de la Copa de Europa/Champions League casi todos los años. Milan, Juventus, Inter, Sampdoria, Parma — clubes de toda la geografía italiana — competían al máximo nivel continental, y la Serie A ocupaba de forma indiscutible la primera posición en el coeficiente UEFA. Los estadios se llenaban hasta la bandera: la media de asistencia en aquella época superaba con creces los registros actuales, aunque el regreso reciente a cifras de 30 842 espectadores por partido en 2024/25 — con más de 11,7 millones de espectadores acumulados en la temporada, según StadiumDB — demuestra que el apetito por el calcio en directo sigue vivo. Era la liga, sin adjetivos.

Calciopoli y la crisis

El escándalo de Calciopoli en 2006 supuso un antes y un después para la Serie A. La investigación reveló una trama de influencia sobre los árbitros en la que estaba implicada Juventus y, en menor medida, otros clubes. Juventus fue despojada de dos Scudetti y descendida a la Serie B — un castigo sin precedentes para el club más poderoso de Italia —, mientras que Milan, Fiorentina y Lazio recibieron penalizaciones de puntos.

El impacto fue devastador en múltiples niveles. La credibilidad de la liga se hundió, los grandes jugadores empezaron a mirar hacia la Premier League y LaLiga como destinos preferentes, y los ingresos televisivos se resintieron. La Serie A pasó de ser la liga más atractiva del mundo a luchar por mantener su relevancia en un mercado cada vez más competitivo. El periodo 2006-2015 fue, en términos de prestigio internacional, el más oscuro de la historia moderna del calcio.

Juventus regresó de la Serie B con una determinación que se tradujo en nueve Scudetti consecutivos entre 2011 y 2020 — una dinastía que restauró parte del orgullo competitivo de la liga pero que también generó un problema de monotonía: si siempre gana el mismo, el espectador neutro pierde interés.

El renacimiento moderno

El final de la hegemonía juventina en 2020/21, cuando Inter rompió la racha de nueve títulos consecutivos, marcó el inicio de una nueva era para la Serie A. Desde entonces, el Scudetto ha pasado por Inter, Milan y Napoli (dos veces), una alternancia que ha devuelto la incertidumbre y el interés que la liga necesitaba para competir por la atención global.

Los números respaldan el renacimiento. La Serie A ocupa la segunda posición en el coeficiente UEFA, según el ranking oficial de la UEFA, y en 2023/24 fue primera cuando sus siete clubes en competiciones europeas superaron la fase de grupos. La facturación de la liga alcanzó los 3 800 millones de euros en 2023/24 según BS Sport Management, un récord histórico. La audiencia internacional crece, los acuerdos televisivos se expanden y la marca Serie A recupera un prestigio que parecía perdido tras Calciopoli.

El camino no está completo. Los estadios siguen siendo una asignatura pendiente, las finanzas de muchos clubes operan en déficit y la competencia de la Premier League por el talento y los ingresos es feroz. La piratería sigue siendo una amenaza sistémica: como señala Luisella Fusco, directora de operaciones de medios de la Lega Serie A, «la piratería sigue siendo una de las mayores amenazas para la sostenibilidad del fútbol, y consideramos nuestra responsabilidad liderar la contraofensiva», según InsiderSport. Pero la trayectoria es ascendente, y el calcio de 2026 se parece más al de la edad de oro de los noventa que al de la década oscura posterior a 2006. La Serie A ha pasado por todos los extremos que el fútbol puede ofrecer — gloria, escándalo, crisis, resurrección — y sigue en pie, más de un siglo después de aquel primer torneo en Turín. Eso, por sí solo, ya es una historia que merece ser contada.