Serie A

Juventus en la Serie A 2025/26: la Vecchia Signora busca renacer

Cargando...

La Juventus afronta la Serie A 2025/26 con la urgencia de quien lleva demasiado tiempo lejos del sitio que considera suyo. El club más laureado de Italia — 36 Scudetti en sus vitrinas — no gana la liga desde la temporada 2019/20, y el periodo intermedio ha sido una travesía por territorios poco habituales para la Vecchia Signora: sanciones, reconstrucciones de plantilla, cambios de entrenador y una identidad competitiva que necesita redefinirse.

Pero si algo caracteriza a la Juventus es la resistencia. El club ha atravesado crisis antes y siempre ha encontrado el camino de vuelta al vértice. La temporada 2025/26 se presenta como el momento en que los cimientos del nuevo proyecto deben empezar a dar resultados tangibles. No necesariamente un Scudetto — la distancia con Napoli e Inter es real —, pero sí una presencia permanente en la pelea por el título y un retorno convincente a la élite europea. La Vecchia Signora no se rinde, y esta temporada es la prueba de fuego para demostrarlo.

Plantilla y nuevas incorporaciones

La reconstrucción de la Juventus ha seguido un patrón reconocible: desmontar la plantilla envejecida que ganó nueve Scudetti consecutivos y edificar una nueva con jugadores más jóvenes, más rápidos y más adaptables a las exigencias del fútbol moderno. El proceso no ha sido lineal — hubo fichajes fallidos, salidas traumáticas y temporadas de transición que pusieron a prueba la paciencia de una afición acostumbrada a ganar —, pero el resultado actual es una plantilla con un perfil competitivo distinto al de la última década.

El sistema táctico de la Juventus pivota entre variantes del 4-3-3 y del 4-2-3-1, con énfasis en el control de la posesión y una presión alta que busca recuperar el balón en campo rival. Es una evolución significativa respecto al pragmatismo defensivo que definió la era de los nueve Scudetti, y refleja la influencia de una dirección deportiva que ha buscado modernizar el estilo de juego sin renunciar a la solidez que siempre ha caracterizado al club.

En defensa, la Juventus sigue siendo una de las líneas más fiables de la Serie A. La tradición defensiva del club no es un mito: es un principio competitivo que se transmite de generación en generación y que los jugadores jóvenes absorben desde que llegan al primer equipo. Los centrales combinan experiencia con proyección, y los laterales aportan tanto en fase defensiva como en la construcción ofensiva.

El centro del campo ha sido la posición que más rotación ha sufrido en los últimos años. La salida de los veteranos que dominaron la medular durante la dinastía obligó a buscar recambios en el mercado, y no todos funcionaron al primer intento. La versión actual de la medular juventina es más dinámica y menos dependiente de un solo organizador, con perfiles que se complementan en intensidad y calidad técnica.

Económicamente, la Juventus mantiene una posición relevante en el panorama europeo. Según el Deloitte Football Money League de 2025, el club facturó 313 millones de euros en 2023/24, una cifra que lo sitúa como el tercer club italiano por ingresos y que refleja tanto el poder de su marca global como los ingresos derivados del Allianz Stadium, el único gran estadio de propiedad en Italia. Ese activo inmobiliario genera unos ingresos por matchday que duplican o triplican los de cualquier otro club de la Serie A, y es una de las razones por las que la Juventus puede permitirse una política de fichajes ambiciosa incluso en temporadas de transición.

El derby de Turín y el calendario clave

El derby della Mole — Juventus contra Torino — es el partido que marca el pulso emocional de la temporada bianconera. No es el enfrentamiento con más repercusión mediática del calendario (ese honor le corresponde a los choques contra Inter y Milan), pero es el que más le duele perder a la afición juventina. La rivalidad es antigua, profunda y se vive con una intensidad que trasciende la clasificación.

La Lega Serie A mantiene el sistema de alternancia obligatoria para los derbis ciudadanos, según el calendario oficial publicado por OneFootball. Si Juventus es local en la ida, será visitante en la vuelta, y viceversa. El mecanismo asegura que ambos equipos disfruten del factor campo una vez por temporada, pero también significa que el derby de vuelta puede llegar en un momento del calendario donde los puntos pesan más que el orgullo.

Más allá del derby, el calendario de la Juventus incluye desplazamientos a Nápoles, Milán y Roma que funcionan como termómetros del nivel real del equipo. El Allianz Stadium, por su parte, ofrece una ventaja competitiva que pocos estadios en Italia pueden replicar: un recinto moderno, ruidoso y lleno cada jornada, donde la Juventus rara vez pierde y donde los rivales sienten la presión de jugar contra un público que exige ganar siempre.

El tramo navideño sin pausa invernal — partidos el 21 y 28 de diciembre, el 3 y el 6 de enero — es especialmente relevante para un equipo que compite también en Europa. La gestión de cargas y rotaciones en esas semanas puede determinar si la Juventus llega a la segunda vuelta como aspirante al título o como un equipo que se conforma con asegurar una plaza en Champions.

Perspectivas de la temporada

La Juventus parte esta temporada como el tercero en discordia en la pelea por el Scudetto, detrás de Napoli e Inter pero por delante del resto. Es una posición incómoda para un club que se considera a sí mismo candidato natural al título, pero que refleja con justicia el estado actual del proyecto: en proceso de maduración, con talento suficiente para competir en la parte alta pero con lagunas que los dos favoritos no tienen.

Las fortalezas son evidentes. El Allianz Stadium genera unos ingresos y una atmósfera que ningún otro club italiano puede igualar en propiedad. La marca Juventus sigue siendo la más reconocible del calcio fuera de Italia, lo que atrae fichajes y patrocinadores de primer nivel. Y la tradición competitiva del club — esa cultura del «vincere è l’unica cosa che conta» — sigue viva en un vestuario que, por joven que sea, sabe que en Turín solo vale ganar.

Las debilidades son más sutiles. La profundidad de plantilla no alcanza la de Inter, y la falta de un delantero de referencia con garantía goleadora contrastada es un problema que el mercado de fichajes no siempre resuelve. La competición en Champions League, además, genera un desgaste físico y mental que puede pasar factura en los meses de primavera, cuando la liga se decide.

La Vecchia Signora no se rinde. Eso no es un eslogan: es una descripción precisa de la mentalidad de un club que ha resurgido de crisis más profundas que la actual. La temporada 2025/26 no es el final de la reconstrucción, pero puede ser el punto de inflexión que confirme que el nuevo proyecto está listo para competir al máximo nivel. Si la Juventus logra mantenerse a menos de cinco puntos del líder al término de la primera vuelta, la segunda mitad del campeonato será mucho más interesante de lo que las previsiones iniciales sugieren.