Serie A

Derechos de TV de la Serie A: reparto entre DAZN, Sky e internacional

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Los derechos de televisión son el alma financiera de la Serie A. Sin ellos, el calcio italiano no podría sostener las plantillas que sostiene, los estadios que llena ni la competitividad que le ha devuelto al segundo puesto del ranking UEFA. Cada euro que DAZN, Sky o cualquier broadcaster internacional paga por emitir un partido de la liga se traduce, en última instancia, en la capacidad de los clubes para fichar, retener talento y competir en Europa.

El modelo de reparto de esos derechos no es un detalle administrativo: es el mecanismo que decide quién prospera y quién se queda atrás. Entender cómo se estructura el contrato doméstico, cuánto aportan los mercados internacionales y cómo se compara la Serie A con sus rivales directos es entender quién paga por el espectáculo y qué recibe a cambio.

El contrato doméstico: DAZN y Sky Italia

El contrato doméstico vigente es el pilar sobre el que descansa toda la arquitectura financiera de la liga. Firmado para el ciclo 2024–2029, el acuerdo entre la Lega Serie A, DAZN y Sky Italia está valorado en 4 500 millones de euros por cinco temporadas, según la información publicada por Sportico. Es una cifra que equivale a unos 900 millones de euros por campaña, aunque el reparto interno entre las dos plataformas no es simétrico.

DAZN asume la parte del león: aproximadamente 700 millones de euros por temporada. A cambio, obtiene los derechos exclusivos sobre siete de los diez partidos de cada jornada, lo que le convierte en el destino obligatorio para cualquier seguidor de la Serie A en Italia. Los tres partidos restantes se emiten en formato co-exclusivo con Sky Italia, que paga alrededor de 200 millones anuales por ese paquete. Esta fórmula garantiza que DAZN mantenga su posición dominante, pero deja a Sky un espacio suficiente para justificar su inversión y conservar una oferta deportiva competitiva.

El modelo tiene implicaciones directas sobre cómo llega la Serie A al espectador. DAZN, como plataforma de streaming, ofrece todos los partidos bajo demanda, con repeticiones y contenidos complementarios que el modelo lineal de Sky no puede replicar con la misma flexibilidad. Sky, en cambio, aporta la infraestructura de producción televisiva tradicional y una base de suscriptores consolidada que valora la experiencia del zapping y los programas de estudio previos y posteriores al partido. Ambos modelos coexisten, y la Serie A se beneficia de no depender de un solo canal de distribución.

El reparto de esos ingresos entre los veinte clubes sigue una fórmula que combina varias variables: una parte igualitaria que se distribuye por igual entre todos, una porción vinculada al rendimiento deportivo de las últimas temporadas, otra proporcional al tamaño de la afición y al historial del club, y un componente ligado a la audiencia televisiva generada. El resultado es una distribución donde los grandes — Inter, Milan, Juventus — reciben significativamente más que los recién ascendidos, pero donde incluso el club con menor asignación percibe una cantidad que, en la Serie B, sería impensable.

Los derechos internacionales

Si el contrato doméstico es el presente, los derechos internacionales son la apuesta de futuro. La Serie A aspira a recaudar al menos 1 100 millones de euros por el ciclo de derechos internacionales 2024–2027, con un objetivo aún más ambicioso de 1 900 millones para el trienio 2027–2030, según el análisis del mercado europeo de broadcasting publicado por The ESK. Esas cifras reflejan la convicción de la Lega de que el crecimiento de audiencia en mercados como Estados Unidos, el sudeste asiático y Oriente Medio se traducirá en contratos más generosos.

En España, el espectador ya conoce el resultado de esa estrategia: DAZN adquirió los derechos exclusivos de la Serie A para el mercado español hasta 2027, incluyendo la Coppa Italia y la Supercoppa Italiana. El acuerdo, anunciado por DAZN Group, convierte a la plataforma en la única ventana legal para seguir el calcio en directo desde territorio español. Es un modelo de exclusividad total que simplifica la oferta para el consumidor, pero que también elimina cualquier alternativa gratuita o de bajo coste.

En Estados Unidos, CBS se ha convertido en el socio estratégico clave. La cadena destina más de 1 000 horas de programación a la Serie A, y los primeros resultados de audiencia han superado las previsiones. El mercado estadounidense es particularmente atractivo porque el valor de los derechos deportivos en ese país sigue creciendo a doble dígito, impulsado por la competencia entre las grandes plataformas — Paramount+, Peacock, Apple TV+, Amazon Prime — por contenidos en directo que retengan suscriptores.

El reto para la Serie A es que la Premier League lleva quince años de ventaja en la penetración de mercados internacionales. LaLiga, con Messi primero y la marca del Real Madrid después, también ha cultivado su presencia global con más anticipación. El calcio italiano llega tarde, pero llega con un producto que, en lo deportivo, ha recuperado competitividad — y con unos precios de entrada para los broadcasters que, por ahora, son más accesibles que los de la liga inglesa.

Comparación con otras ligas

El mercado global de derechos de medios deportivos alcanzó los 62 610 millones de dólares en 2024, con un crecimiento del 12 % respecto al año anterior, según SportBusiness. El fútbol acapara más de un tercio de ese volumen, y dentro del fútbol, la Serie A se ubica en el top-10 de las propiedades más valiosas del planeta por volumen de derechos, con un ciclo estimado cercano a los 5 200 millones de dólares.

La comparación con la Premier League sigue siendo el espejo más revelador. El contrato doméstico inglés supera los 6 000 millones de libras por ciclo, y sus derechos internacionales se acercan a esa misma cifra. La diferencia es abismal, pero responde a una ventaja estructural — el idioma inglés, la diáspora Commonwealth, décadas de inversión en marketing global — que la Serie A no puede replicar en el corto plazo. Lo que sí puede hacer es competir en nichos: mercados donde la nostalgia por el calcio de los noventa aún pesa, audiencias que buscan una alternativa al dominio de la Premier League, y broadcasters que necesitan contenido premium a un precio razonable.

LaLiga, históricamente el rival más directo en el segmento de derechos internacionales, ha experimentado su propia evolución. La liga española ha diversificado su modelo con la entrada de CVC como socio financiero, una operación que la Serie A observó con interés pero que finalmente no replicó. En términos de valor puro de derechos, LaLiga y la Serie A compiten en una franja similar, aunque la liga española mantiene una ligera ventaja gracias a la proyección global del Real Madrid y el FC Barcelona.

Lo que diferencia a la Serie A en esta carrera es su margen de crecimiento. Mientras la Premier League y LaLiga operan cerca de su techo de mercado — al menos en el segmento doméstico —, el calcio italiano tiene recorrido tanto en la renegociación internacional como en la explotación de ingresos por matchday, que hoy representan una fracción de lo que podrían ser con estadios modernos. Quién paga por el espectáculo depende, en última instancia, de cuánto espectáculo haya que vender. Y la Serie A está trabajando para tener más.