El AC Milan entra en la Serie A 2025/26 con una mezcla de tradición y ambición que lo convierte en uno de los proyectos más interesantes del campeonato. Es el club italiano más titulado en competiciones europeas — siete Copas de Europa adornan su palmarés — y el que más ingresos genera en toda la liga. Bajo la propiedad de RedBird Capital, los rossoneri están construyendo un proyecto que aspira a devolver al club a la cima doméstica sin perder de vista el escaparate continental.
La temporada se presenta con ingredientes de guion cinematográfico: un San Siro que bate récords de asistencia, un derby della Madonnina que paraliza Milán dos veces al año y el eco de un partido que pudo haber hecho historia en el otro extremo del planeta. Los rossoneri al ataque son más que un titular: son una declaración de intenciones para una temporada donde el cuarto o quinto puesto ya no satisface a nadie.
Plantilla y proyecto deportivo
El proyecto deportivo del AC Milan bajo RedBird Capital combina inversión en talento joven con fichajes puntuales de experiencia. La filosofía es clara: construir una plantilla competitiva a corto plazo sin hipotecar el futuro con contratos insostenibles. Es un enfoque que difiere del modelo de gasto intensivo de otras épocas del club, pero que responde a una lógica financiera que los nuevos propietarios consideran no negociable.
Tácticamente, el Milan alterna entre el 4-2-3-1 y el 4-3-3, con una apuesta decidida por el juego ofensivo y la presión alta. Los extremos son piezas fundamentales del esquema: rápidos, verticales y con capacidad para desequilibrar en el uno contra uno. El centro del campo aporta el equilibrio que permite a los delanteros jugar con libertad, y la defensa, aunque ha sufrido episodios de fragilidad en temporadas recientes, cuenta con efectivos de nivel internacional.
Los números respaldan la dimensión del proyecto. Según el Deloitte Football Money League de 2025, el AC Milan lideró la Serie A con 350 millones de euros de facturación en 2023/24, la cifra más alta de cualquier club italiano. Es un dato que refleja tanto el poder comercial de la marca Milan — con acuerdos de patrocinio de primer nivel y una presencia global consolidada — como el impacto de un San Siro que se llena con regularidad.
En la temporada 2024/25, el AC Milan registró una media superior a los 71 000 espectadores por partido, liderando la clasificación de asistencia de la Serie A según StadiumDB. Esa masa social no es solo una fuente de ingresos: es un activo competitivo que transforma cada partido en casa en una experiencia que pocos estadios de Europa pueden ofrecer. Los jugadores que visten la camiseta rossonera saben que juegan ante uno de los públicos más exigentes y más entregados del continente.
San Siro y el derby della Madonnina
San Siro es más que un estadio para el AC Milan: es un templo, un símbolo y, en términos prácticos, la mayor ventaja competitiva del club en el día a día de la Serie A. En la temporada 2025/26, el recinto ha vuelto a batir registros. El derby della Madonnina atrajo a 75 627 espectadores, récord del campeonato según FootyStats. Esa cifra no es una anomalía: es el reflejo de una afición que ha reconectado con su equipo tras años de irregularidad deportiva y que llena el estadio incluso en partidos que, sobre el papel, no son atractivos.
El derby contra el Inter es el partido que define la temporada emocional del Milan. La alternancia obligatoria de localías establecida por la Lega Serie A asegura que ambos clubes disfruten de ser locales una vez por campaña, pero también implica que el rival siempre tiene una oportunidad de revancha en el mismo escenario. El derby de ida fija el tono; el de vuelta puede confirmarlo o revertirlo. En una ciudad donde el fútbol divide familias y oficinas, los resultados del derby pesan más que los de cualquier otra jornada.
La temporada 2025/26 también ha estado marcada por un proyecto que, aunque finalmente no se materializó, habla del alcance global del Milan. El partido Milan–Como, programado para el 8 de febrero de 2026 en Perth, Australia, habría sido el primer encuentro oficial de una liga top-5 europea disputado fuera del continente. San Siro quedaba indisponible por la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026, y la Lega decidió convertir la necesidad logística en una oportunidad de expansión internacional. Luigi De Siervo, CEO de la Lega, lo expresó con claridad en Yahoo Sports: «Esto se trata de si queremos el huevo hoy o la gallina mañana. Quien desarrolla un producto deportivo debe pensar a 5-10 años vista». La cancelación no restó ambición al mensaje: la Serie A, con el Milan como punta de lanza, está dispuesta a romper fronteras.
Expectativas para el Scudetto
El AC Milan entra en la conversación por el título como cuarto favorito, detrás de Napoli, Inter y, según la mayoría de los analistas, Juventus. Es una posición que puede parecer modesta para un club de su historia y su facturación, pero que refleja la realidad de una plantilla que todavía necesita consolidar su bloque competitivo al nivel de los dos primeros.
Lo que el Milan tiene a su favor es el margen de mejora. Mientras Inter y Napoli parten de un techo alto que les deja poco espacio para crecer, los rossoneri disponen de una estructura financiera — la mayor de la liga — que permite refuerzos de calidad en el mercado invernal si la temporada lo requiere. Un par de incorporaciones estratégicas en enero podrían transformar a un equipo competitivo en un candidato real.
La Champions League es un factor de doble filo. Competir en Europa eleva el prestigio del club y genera ingresos adicionales, pero también desgasta una plantilla que, en profundidad de banquillo, no alcanza a la del Inter. La gestión de las rotaciones entre liga y copa será una de las claves tácticas de la temporada, y la habilidad del cuerpo técnico para mantener el nivel de rendimiento en ambos frentes determinará hasta dónde puede llegar el Milan en mayo.
Los rossoneri al ataque no es un deseo: es una necesidad. Con 350 millones de facturación, un San Siro que ruge con más de 70 000 voces y una marca que resuena en todos los continentes, el AC Milan no puede permitirse otro año sin pelear por lo más alto. La temporada 2025/26 es el momento de convertir el potencial económico en resultados deportivos, y en Milán nadie se conforma con menos.
